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Vivir sin Facebook o la vida después de Facebook

A la gente que piensa que no es posible yo le digo que sí y que se vive mejor. Qué entiendo yo por mejor? pues que se tiene un poco más de tiempo, que una se concentra más en su vida y en las vidas de las personas accesibles. La gente que nos quiere y a la que le importamos da señales y tenemos la oportunidad de retribuirle ese tiempo y demostrarle nuestro afecto. Que fulano se compró tal cosa, que mengano se fue de viaje a tal sitio, no, esas cosas no me importan y ni me entero. No siento más la cacofonía de mensajes de un torbellino de personas diciendo con sus estados, fotos o comentarios: "mírame", "hazme caso" como si tuvieran 4 años.
Es cierto, sé menos "novedades", ya no "me gusta" nada y me gustan muchas cosas. He perdido contactos, alguna vez fueron realmente más que contactos?.
Qué puedo hacer, prefiero la vida en vivo y en directo. Vivir de verdad con gente de verdad.

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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...