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Quién y cómo era

Leo varias cosas que he escrito antes. Trato de encontrarme de saber cómo era. Era muy diferente.

Mucho de lo escrito me parece raro. Como que no fuera yo. Creo que tenía más tiempo. También creo que tenía menos noción de tiempo. No me importaba lo que hacía, me importaba pero no buscaba rentabilidad.

Vaya, producir, construir, hacer, ganar. A veces me dan ganas de que nada me importe y no me resulta. No sé por qué.

Les soné la nariz a dos niños que no eran mis hijos. Les pregunté primero si me dejaban que lo hiciera. Eran amigos de mi hija y los mocos se les caían a ellos dos. Uno de ellos me aclaró que su mamá le ponía siempre pañuelos pero que se había olvidado. El otro niño me dijo que pronto sería su cumpleaños y que tal vez iba a invitar a alguien. Aún no sabía a quien.

En un día estaremos en pleno solsticio de invierno. Esa es una ocasión importante. Muy importante.

Viva la instrospección.


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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...