Mi cerebro está seco. Cuido a mis hijos, los crío, me encargo de sus tareas, ropa, comidas, transporte. No tengo una vida propia. A veces pienso que no los quiero, que me cargan la vida de trabajo. Eso es a ratos, yo no sé si soy normal. Seguro no, lo normal es quererlos y estar feliz de poder encargarse de ellos todo el tiempo. Son sanos, pero yo estoy a menudo harta. De todo.
Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a). Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.