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Afterschool la película

No la recomiendo. A menos que se desee un estado de perturbación anímico y mental que puede durar unos días. El actor principal, Ezra Miller, hace un buen trabajo, es muy convincente en su rol de perdido, apocado, introvertido. Hay varias cosas que molestan pero creo que son intencionales para lograr un efecto insidioso e irritante. Una de ellas son los planos, se ven poco las caras de los personajes de frente. Casi no los vemos, los vemos de atras, de costado, de lejos. Luego las tomas, la diversidad de cámaras usadas, casi siempre "mal" enfocadas. Los diálogos son poco emotivos, aunque el protagonista muestra su profundo malestar. Es como si toda la película hubiera sido hecha por un aficionado, no es el caso por supuesto. Me parece haber estado cerca, haber visto algo desagradable y degradante en el sentido humano, mucha hipocresía y fatuidad. Es eso lo que quería mostrar Antonio Campos?

Es cine, sí, pero no para todos. Finalmente sí la recomiendo pues es cine distinto pero hay que verla esperando algo diferente, puede resultar chocante.

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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...