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No tengo ánimo de escribir. Acabo de hacer la limpieza general del piso de abajo. Los que llaman para vender cosas me van a volver loca. Es casi como un juego. Yo contesto, y no digo nada, ellos no dicen nada. Un día me reí, otro día soplé. Ahora digo "aló" y empiezan con su "Bonjour Mme.__ " entonces digo "No". Y cuelgo.

Al trabajo. Como si el blog fuera un recreo. Pero en cierta forma sí lo es.

Ayer me caí dos veces, estábamos en un bosque, la tierra estaba húmeda y en parte del camino había una cuesta, las hojas secas y el fango hacían la subida difícil. Yo no me había dado cuenta de nada de eso, estaba tomando unas fotos al reflejo de unos arbustos en un estanque, al intentar subir me caí, me levanté y me caí de nuevo. No me dolió nada, casi me pareció divertido. A lo mucho sentí miedo por la cámara, era lo más importante en ese momento. Luego mi marido me dijo que había una soga al lado. Cogí la cuerda y los alcancé. Mi cámara estaba a salvo.

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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...