La semana pasada me enfermé, no morí pero por momentos creí que estaba cerca a la muerte. Por eso recapacité, brevemente, pero lo hice. Entre otras cosas dejé de escribir aquí, llamé a mi hermana menor, llamé a mis padres. Jugué con mi hijo menor y me dí cuenta de cuanto cuenta para él que lo mire, que le diga lo bien que hace las cosas que empieza a hacer, empecé a leer algunos libros aburridísimos para mi memoria. No ví internet sino para abrir mi cuenta de correo. Nada como una enfermedad para poner las cosas en su sitio.
Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.
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