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What do you read? how often?(de Paul Thek)

De todo, desde libros para niños hasta los periódicos de hace 4 años en los que envuelvo las cáscaras de verduras. Libros de ficción y no ficción, de fotografía, de cómo ser mejor profesor, de cocina, de "perfeccionamiento personal". Revistas, folletos de publicidad. Todo pero no todo el tiempo. Cuando como sola leo al mismo tiempo, por la noche antes de dormir, por el día para mi memoria. Leo todos los días. No creo que leer me haya hecho mejor ni peor. No puedo evitar leer. No es que me guste, es una necesidad.

Pero no quería hablar de eso, uy se me acaban los minutos, quería escribir de como facebook hace hacer tonterías a la gente. Desinhibirse en medida extrema y exhibirse, pero mucho. Contar todo, es crearse otros yos. Contarse el cuento de que la vida es una playa soleada y la pasamos en grande, o que la mayor parte del tiempo mostramos los dientes y nos reimos. No es verdad. La vida no es así. Felizmente todo es más normal, más aburrido, menos colorido.

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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...