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Qué les puedo decir, esto me parece una opción estupenda. Digo, esto de poder escribir en línea. Podemos volcar nuestra sensibilidad artística y sentimental en un soporte que será leído. Pensar que a veces he tenido que implorar que lean algo que escribí. Pero eso fue antes de Blogger, ahora sé que me leen. Prefiero no saber los motivos.

Bueno, los conozco, las entradas son forzosamente leídas para usos diversos.

Poco después de mi dolorosa separación, Octavio y yo acordamos que yo me encargaría de Myrtille, nuestra hija única. Ahora que Myrtille está pronta a cumplir los 13 años empiezo a tomar consciencia de la responsabilidad que me eché a la espalda cuando le pedí a Octavio tener la tutela de la niña. Myrtille tiene una personalidad y gustos variables como los de un camaleón. Ahora mismo me insiste en que quiere un abrigo verde botella talla 36. De dónde voy a sacar un abrigo así?

Continuará...

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Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.
Quiero tener contacto con una persona que creo que conozco pero en realidad no conozco tanto. Me aterra saber que he cambiado tanto. Qué ingenua he sido, qué ingenua era. Mientras tanto mis hijos crecen pero en una determinada parte de nuestras vidas, la mía empezó a retroceder. Quise cambiar, seguro lo logré pero no soy más feliz ahora. Es lo más honesta que puedo ser. En estos tiempos la honestidad cuesta demasiado pero estoy dispuesta a pagar el precio porque si al final no soy yo y no admito que no me gusta ser quien soy, nada me sirve y a nadie voy a engañar. Hay detalles, hay pedacitos, fragmentos que me dan luz, lucecitas. Yo quiero siempre más, de todo y de todos comenzado por mí. Puedo mucho y tan poco...