Dimanche, salimos por la tarde, casi la noche. Ya casi había olvidado cuán hermoso podía ser el paisaje de Jistreg. Dimos la vuelta a la colina. Había campos de trigo verde aún cuyas espigas se mecían con el viento. Más allá, el verde de las matas de patatas contrastaba con el de los cerales primitivos bordeando los campos. Ya no quedaban más dientes de león. Al llegar a las viñas Mila se metió por una de la hileras y me sonreía de rato en rato. Cuando regresamos sentí casi pena por no comprender la naturaleza.
Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a). Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.