Ir al contenido principal

Un día normal y silvestre

No podía acceder al blog, no sé porqué. Creo que estoy embarazada. Espero que no. No puede ser. No quiero, no puedo.

He aumentado de peso, casi dos kilos, no como más. Será que me muevo menos? No, con dos hijos me basta. Son tiernos, son buenos, son espontáneos, puros y dan muchísimo trabajo.

En clase lo he pasado bien. Me da pena saber que no veré a varios el año próximo. No tengo mis planes muy claros, primero quiero acabar la interminable memoria.

Ahora leo a Philippe Lejeune y a Philippe Gasparini. Me gusta el primero porque noto en él una seriedad académica irreprochable y el segundo porque tiene sentido del humor y está muy empapado del asunto. Del asunto de la autoficción.

Soñé con Romain, cuando R tenía 1 año, en mi sueño yo le hablaba y le decía que no quería que creciera. R hacía como que me entendía. Pero creció, lo bueno es que hace unos días se le cayó un diente y esperó ansioso a que venga el Ratoncito Pérez a dejarle un regalito. El ratoncito soy yo.

Entradas populares de este blog

Hacer algo

 Pero cuando haces tantas cosas, a veces piensas que hay que hacer más cosas para ser realmente productiva. Estamos confinados de nuevo y eso es ideal para sentirse nervioso(a), alterado(a).  Solo el arte nos salvará! El arte y la naturaleza. Estoy cultuvando tomates, dentro de mi casa. Con mis hijos seguimos su crecimiento. En especial con M. A ver si pronto pongo fotos de las plantas de tomates.

Acento extranjero

Me pides imposibles. Que hable sin acento. Al diablo con los acentos. Me encantan los acentos, son partes fundamentales de una, dicen todo o casi de una. Siempre tendré acento...en todos los idiomas que hablo. No te creas, no son tan pocos. Es otro motivo para conservar un acento, no tengo todo el tiempo para cultivar un acento en cada idioma ni me interesa perder mi acento. Ni que fuera a trabajar con mi voz.

Hello

Y eso pasa, me ha pasado a mí. Durante cuántos minutos he estado intentando establecer contacto con familiares y amigos? he perdido la cuenta. He escuchado todo tipo de contestadoras, una canadiense que tenía una voz menos automática que una alemana a la que tuve que escuchar. Luego a otro número me contestó un hombre, no sé de que edad. Parece que me equivoqué de número. Me pregunto que si no quería un "service d'assistance internet". Le dije que no, que gracias, que me había equivocado, nos despedimos. Ni él no yo acertamos. Después otro contestador automático, otra "boîte vocale" me dijo muy amable "El-ló, c'est le répondeur du...". Seguro me quiso decir "Hello" pero yo escuché el-ló. El caso es que nadie estaba. A veces he llegado a pensar que mi mamá ve que soy yo y desconecta el teléfono. Es atroz, no me atrevería a decirle eso, pero lo pienso. Así que me dije, " me desahogaré con mi blog". Al menos tengo eso. No somos ...